Tropezar con la misma piedra en la pareja

¿Por qué repetimos los mismos errores en la pareja?

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas personas tropiezan una y otra vez con la misma piedra en sus relaciones? Ya sea elegir el mismo perfil de pareja conflictiva o caer de forma recurrente en conductas destructivas como la infidelidad, el fenómeno de la repetición es uno de los mayores desafíos en la psicología relacional.

Cuando una persona es infiel repetidamente y asegura que va a cambiar, pero no lo hace, solemos buscar explicaciones individuales: «es egoísta», «no tiene fuerza de voluntad» o «no tiene madurez». Sin embargo, la terapia sistémica de pareja y familia ofrece una perspectiva mucho más profunda y eficaz. Desde este enfoque, los comportamientos individuales no ocurren en el vacío; son el resultado de dinámicas invisibles, legados familiares y patrones relacionales que se mantienen a lo largo del tiempo.

A continuación, analizamos las razones científicas y relacionales por las cuales se repiten estos errores en la pareja y cómo la perspectiva sistémica aborda su solución.

La transmisión intergeneracional: El peso del guion familiar

Uno de los pilares de la terapia sistémica es el estudio del genograma y la transmisión intergeneracional. Desde que nacemos, somos testigos del «teatro relacional» de nuestros padres o cuidadores principales. Aprendemos de ellos cómo se gestiona el afecto, la distancia, el conflicto y la lealtad.

Investigaciones en terapia familiar sugieren que las conductas complejas, como la infidelidad o la desconexión emocional, a menudo actúan como guiones inconscientes.

  • Lealtades invisibles: De manera paradójica, repetir el error de un progenitor (como ser infiel) puede ser una forma inconsciente de mantener una «lealtad» hacia el sistema familiar, replicando su destino para no sentirse excluido o diferente.
  • Normalización del trauma: Si en la infancia se normalizó la triangulación (introducir a un tercero para desviar el conflicto entre la pareja principal), es muy probable que el individuo replique esa misma estructura en su vida adulta al no contar con herramientas de resolución directa.

La homeostasis y la función del síntoma en la pareja

En la teoría general de los sistemas, la homeostasis es la tendencia de un sistema a mantener su equilibrio interno, incluso si ese equilibrio es tóxico o disfuncional. Aquí es donde el concepto de «error» cambia por completo: para la terapia sistémica, la conducta repetitiva (el síntoma) cumple una función dentro de la pareja.

Cuando alguien es infiel de forma sistemática y la dinámica de la relación no cambia, la infidelidad no solo habla del infiel; habla de la distancia y el equilibrio regulado en la relación actual.

  • Regulación de la distancia emocional: Para personas con dificultades para gestionar la intimidad o el miedo al abandono, la infidelidad recurrente funciona como un «amortiguador». Permite mantener un pie fuera de la relación para no fusionarse por completo ni volverse vulnerable, pero sin llegar a romper el vínculo principal.
  • El ciclo perseguidor-distanciador: En muchas parejas se instala un baile rígido. Cuanto más persigue un miembro buscando intimidad o control, más se distancia el otro. Cuando la distancia es insoportable, la irrupción de una tercera persona rompe bruscamente el ciclo, obligando al sistema a reorganizarse temporalmente, para luego volver al mismo punto inicial si no se aborda la raíz.

Estilos de apego y la compulsión a la repetición

Los enfoques sistémicos contemporáneos integran con éxito la teoría del apego. Las personas que caen de forma constante en los mismos errores suelen tener estilos de apego inseguros (ansioso o evitativo) estructurados en la infancia.

La repetición inconsciente de la conducta dañina es lo que en psicología se conoce como compulsión a la repetición. El individuo recrea el escenario doloroso de su pasado en su pareja actual con la esperanza oculta de, esta vez, dominar la situación o recibir el amor que le faltó. Sin embargo, al utilizar las mismas estrategias defensivas del pasado (como la evitación a través de la infidelidad), el resultado termina siendo el mismo fracaso.

¿Cómo se rompe el ciclo?

Para que una persona cambie de verdad y deje de cometer los mismos errores, no basta con la culpa o una promesa verbal. Desde la intervención sistémica, el cambio duradero requiere:

  1. Hacer consciente lo inconsciente: Rastrear el origen del patrón en la historia familiar y entender para qué sirve esa conducta en el presente.
  2. Romper la rigidez del sistema: Modificar las interacciones cotidianas de la pareja. Si el contexto relacional no cambia, es sumamente difícil que el individuo mantenga una conducta diferente.
  3. Desarrollar la diferenciación del self: Trabajar en la capacidad del individuo para pertenecer a la pareja sin perder su individualidad, aprendiendo a gestionar la ansiedad y el conflicto de forma directa, sin recurrir a terceros o a conductas evasivas.

Repetir los mismos errores en la pareja no es una condena biológica ni una simple falta de moral; es la manifestación de un patrón relacional no resuelto. Solo cuando miramos más allá del individuo y entendemos la red de relaciones que lo sostiene, se abren las puertas para un cambio auténtico y definitivo.

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